La abuela, con su rostro arrugado y mirada penetrante, supervisaba cuidadosamente la preparación. Tenía una precisión casi obsesiva en sus movimientos, como si estuviera trabajando en una receta familiar transmitida de generación en generación."Así es," dijo con una voz suave pero firme, mientras examinaba los ingredientes. "El agua debe ser fresca, de la fuente, y el arroz debe ser de la variedad 'Tiānxiāng'."La niña, aunque nerviosa, intentó imitar los gestos de su abuela. "La fuente... ¿dónde está?""En el jardín, debajo del viejo roble," respondió la abuela, señalando con un dedo nudoso. "Pero ten cuidado, es un lugar sagrado."Después de obtener los ingredientes, la abuela comenzó a preparar el arroz. Con movimientos lentos y deliberados, puso el arroz en una olla de barro, lo cubrió con agua y lo colocó sobre el fuego.Mientras el arroz hervía, la abuela comenzó a preparar el resto de la comida. Cortó verduras, picó hierbas y especias, y comenzó a freír las verduras en un wok.Mientras el arroz hervía y la comida se preparaba, la abuela comenzó a hablar con la niña."¿Sabes por qué hacemos esto?" preguntó la abuela."No," respondió la niña."Es para pedir a los dioses que nos den buena suerte," explicó la abuela. "Es para agradecerles por todo lo bueno que tenemos en nuestras vidas.""Y también es para pedirles que nos ayuden a tener éxito," añadió la abuela.La niña asintió. "Quiero tener éxito."La abuela sonrió. "Entonces, cuando comas esta comida, recuerda agradecer a los dioses. Y recuerda que todo lo que tienes es gracias a ellos."Después de que el arroz estuviera listo, la abuela lo sacó de la olla y lo vertió en una bandeja. Luego, colocó la comida en la mesa y invitó a la niña a sentarse."¿Listo para comer?" preguntó la abuela."¡Sí!" respondió la niña.La abuela sonrió y comenzó a comer. La niña también comenzó a comer, y pronto ambos estaban disfrutando de la comida."¿Te gusta?" preguntó la abuela."¡Sí!" respondió la niña. "Es muy deliciosa.""¿Sabes por qué?" preguntó la abuela. "Porque hemos pedido a los dioses que nos den buena suerte."La niña sonrió. "Sí, creo que lo sé."Después de terminar de comer, la abuela y la niña se levantaron de la mesa."Gracias por la comida," dijo la abuela."Gracias," respondió la niña.La abuela y la niña se dieron la mano y se abrazaron."Te quiero," dijo la niña."Yo también te quiero," respondió la abuela.La abuela y la niña se fueron a la cama."Buenas noches," dijo la abuela."Buenas noches," respondió la niña.La abuela y la niña se durmieron.