La familia de Wu He se había mudado a una granja en las afueras de Beijing. La familia era muy pobre, y Wu He tenía que trabajar muy duro para mantener a su familia. Un día, Wu He estaba trabajando en el campo cuando vio a un grupo de hombres armados acercándose. Los hombres eran de la banda de "El Diablo", una banda de bandidos que aterrorizaba a la región.
"¡Los he encontrado! ¡El tesoro de Ye Ziwen!" gritó el líder de la banda.
"¡No te atrevas a acercarte a mi familia!" gritó Wu He.
"No tenemos otra opción, tenemos que tomar el tesoro," dijo el líder de la banda.
"¡No te atrevas a robar a mi familia!" gritó Wu He.
Los dos grupos de hombres se enfrentaron. Wu He y su familia estaban muy mal equipados, pero eran muy valientes. Los bandidos eran más numerosos y estaban mejor armados, pero Wu He y su familia estaban en su territorio.
La batalla fue muy brutal. Wu He y su familia lucharon con todas sus fuerzas, pero los bandidos eran demasiado fuertes. Wu He fue herido, pero él y su familia lograron defender su casa.
Después de la batalla, Wu He y su familia estaban muy cansados. Pero también estaban orgullosos. Habían defendido su hogar y habían demostrado que no iban a ser víctimas de los bandidos.
Al día siguiente, Wu He y su familia fueron visitados por un anciano sabio. El anciano les contó la historia de un tesoro oculto, que estaba escondido en las montañas cercanas. El anciano les dijo que si podían encontrar el tesoro, sería capaz de darles una vida mejor.
Wu He y su familia decidieron buscar el tesoro. Se adentraron en las montañas, y pronto encontraron un viejo templo.
Dentro del templo, encontraron una gran cueva. En la cueva, había un montón de oro y joyas. Wu He y su familia estaban muy emocionados. Habían encontrado el tesoro.
Wu He y su familia llevaron el tesoro a su casa. Lo usaron para comprar comida, ropa y otros artículos. También invirtieron el dinero en negocios.
Con el tiempo, Wu He y su familia se hicieron ricos. Ya no tenían que preocuparse por el hambre ni la pobreza.
Wu He y su familia vivieron una vida feliz y próspera. Y siempre recordaron la batalla que habían librado contra los bandidos.