Gu Jingshen nunca había sido tan firme con ella antes. Pero aquella imagen de Duan Jian lo había herido profundamente.
La mirada de Song Xinyi reflejó sorpresa, no esperaba que Gu Jingshen tuviera tal posesión.
Pero también sentía un gran dolor en su corazón: ¿Era tan inútil para él? ¿Salir para estar con otros hombres?
Sus labios se apretaron y quería explicar… pero en ese momento, sentía un amargo sabor. Ella lo había engañado, pero no le dio ninguna excusa.
Finalmente, se cansó: —¿A quién quiero estar con es mi libertad. Si me ves tan inútil, y nunca me has confiado, entonces nos divorciamos mañana en el registro civil para dejar de lastirnos.
Cuando terminó, su mano se apretó.
Ella había practicado estas palabras muchas veces en su mente, pero al decirlas, sentía un dolor indescriptible… hasta una punzada.
Gu Jingshen vio la mirada firme y fría de Song Xinyi, su corazón también dolía ligeramente: ¿¡Habían pasado tanto tiempo juntos! ¡Ella había decidido ser tan firme con las palabras del divorcio! ¿No tenía ninguna emoción por él? O ¿es que realmente quería estar con Duan Jian y rechazarlo?
Pero no lo entendía. Solo podía pensar que Song Xinyi parecía fría.
Gu Jingshen, mientras estaba en la sombra del pasillo, de repente el sol asomó entre las nubes.
La luz iluminó su rostro pálido, haciendo que se viera especialmente triste.
Nunca había sentido tanto dolor como ahora.
No quería creer lo que Song Xinyi decía. Si hubiera sabido esto desde el principio, preferiría no haberla encontrado hoy.
Song Xinyi esperaba que Gu Jingshen dijera algo, pero él solo la miró en silencio con una expresión melancólica. Su confianza se desvaneció y evitó su mirada.
No quería engañarse a sí misma ni dejarle ninguna oportunidad más. No quería destruir todas las emociones anteriores.
Después de un largo tiempo en silencio, Song Xinyi creyó que él había aceptado: —Si aceptas, entonces no hay nada más. Me iré primero. No olvides encontrarte conmigo mañana al registro civil.
Dijo esto y se dirigió hacia el ascensor.
Gu Jingshen, en ese momento, habló con voz profunda: —Song Xinyi… ¿Has pensado bien? ¿Realmente no tienes ni un ápice de nostalgia?
Su voz sonaba más como una pregunta que como un cuestionamiento.
Song Xinyi se detuvo, pensando por un instante y luego respondió en serio: —Lo he pensado. Solo quise tener un lugar para vivir después de dejar la familia Wen. No quería preocupar a mi tía, así que me casé contigo. Ahora todo está resuelto, no había sentido culpa anteriormente, pero ahora… tú también me engañaste, dejémoslo en paz. Señor Gu.
Los últimos tres palabras fueron dichas con una calma falsa.
Pero el corazón de Gu Jingshen se heló como un iceberg.
Sabía que todo terminaba allí, con esas dos palabras.