Entendí el verdadero propósito de Le Zicheng: quería ser el primer humano en descubrir la civilización extraterrestre. Era una oportunidad histórica sin precedentes.
Asentí y me fui de su oficina, decidida a todo.
Tomé un destornillador pequeño e ingresé al espacio del módulo de procesamiento del sistema receptor, abrí el cajón principal y deslicé suavemente la tuerca del cable de tierra más bajo. A menudo inspeccionaba el equipo, por lo que nadie notó lo que había hecho. El resistencia del cable de tierra subió repentinamente de 0.6 ohmios a 5 ohmios, y el sistema receptor comenzó a interferirse.
El técnico de turno inmediatamente supo que era un problema con el cable de tierra. Había sucedido varias veces antes, pero no pensó en la parte superior del cable. Las rocas formaban una capa de arcilla muy conductora sobre el peñón de radar, y este material impedía que el cable de tierra lograra una resistencia adecuada. Hasta hundirlo profundamente tampoco funcionaba porque el ácido de la arcilla corroía los cables a largo plazo. Finalmente, se tuvo que tirar del cable de tierra desde lo alto del peñón y dejarlo colgar hasta un lugar sin capa de arcilla, para luego enterrar la ancladura en esa posición. Esto aún no era suficiente, ya que la resistencia a menudo superaba los límites permitidos.
El problema estaba en el cable de tierra sobre el peñón, y los técnicos tenían que usar cuerdas para arreglarlo. El técnico informó a su equipo externo y un soldado bajó por una cuerda. Trabajó durante más de media hora antes de subir con sudor frío, diciendo no haber encontrado el problema. La recepción se vería afectada y tuvieron que informar al comandante de la base.
Yo esperaba cerca del peñón, a donde el soldado había atado su cuerda. Tal como lo había previsto, Le Zicheng bajó con él.
Le Zicheng era un oficial político muy dedicado, cumpliendo fielmente las expectativas de esa época, siempre presente entre la gente y al frente del trabajo. Quizás para hacer una demostración pública, pero hizo su trabajo de manera excepcional. En trabajos arriesgados e importantes en la base, Le Zicheng nunca faltaba. Era precisamente este tipo de trabajo peligroso que más le gustaba: reparar el cable de tierra, siempre un trabajo difícil y peligroso.
El técnico ató su cinturón de seguridad y bajó por la cuerda sin importarle mi presencia. Yo fingí que le llevaba al soldado a otra tarea, quedándome solo en la cima del peñón. Entonces saqué un paquete de tijeras cortas de mi bolsillo, una serie de tres piezas dobladas.
Justo en ese momento llegaba Yang Weining.
Después de explicar el problema, miró hacia abajo y dijo que si iban a inspeccionar la ancladura del cable, necesitarían un excavador. Le Zicheng estaba trabajando solo por debajo demasiado arduamente. Dijo que iría con él. Al escuchar eso, se cortó la cuerda.
El interrogador: Una pregunta final, pero no se registrará tu respuesta. ¿Cómo te sentías en ese momento?
Ye Wenzhi: Fue un acto frío y sin emociones. Encontré una causa a la que dedicar mi vida, y el precio, sea mío o ajeno, ya no importa. Sólo sabía que toda la humanidad tendría que hacer un sacrificio sin precedentes por esta causa, lo cual solo era el comienzo.
El interrogador: Bien, continúa.
Ye Wenzhi: Escuché varios gritos breves, seguidos del ruido de cuerpos al caer sobre las rocas. Esperé un momento y vi que la pequeña río que brotaba del peñón se había vuelto roja... Eso es todo lo que puedo decir sobre este incidente.
El interrogador: De acuerdo, esto se registra. Por favor, revisa cuidadosamente y firma aquí si estás de acuerdo.