Después de la última escena, el capítulo continúa con la descripción de la exploración del templo:
Nos adentramos en el templo, un laberinto de corredores y cámaras, cubierto de polvo y telarañas. Shirley y yo caminamos con cautela, mientras que el tipo seguía detrás, gruñendo sobre lo difícil que era.
Después de un rato, llegamos a una gran cámara. En el centro de la cámara había un altar, y sobre el altar había un libro.
"¡Mira, ese es el libro que estamos buscando!" gritó Shirley.
Yo también miré el libro. Era un libro muy viejo, y estaba lleno de escrituras que no entendía.
"¿Qué dice?" preguntó el tipo.
"No lo sé", dije. "No entiendo nada."
"Bueno, tenemos que averiguar", dijo el tipo.
Así que nos sentamos y leímos el libro. Después de un rato, empezamos a entender algunas de las cosas que decía.
El libro hablaba de un rey que vivía en el templo. El rey era muy poderoso, y tenía muchos poderes mágicos. También hablaba de un demonio que vivía en el templo. El demonio era muy poderoso, y era muy difícil de matar.
Después de leer el libro, nos dimos cuenta de que el templo era un lugar muy peligroso. Teníamos que tener mucho cuidado, o podríamos morir.
Así que nos levantamos y nos volvimos a dirigir hacia el altar.
Mientras caminábamos, el tipo seguía gruñendo sobre lo difícil que era.
Después de un rato, llegamos al altar.
El tipo se agachó y empezó a buscar algo debajo del altar.
"¡Lo encontré!" gritó.
El tipo sacó un pequeño objeto del suelo. Era una piedra.
"¿Qué es?" preguntó Shirley.
"No lo sé", dijo el tipo. "Pero creo que es importante."
Así que el tipo llevó la piedra al altar.
El tipo colocó la piedra sobre el altar.
De repente, la piedra empezó a brillar.
La luz era muy brillante, y podía ver todo a mi alrededor.
"¡Qué es esto!" gritó Shirley.
"¡No lo sé!" grité yo.
El tipo sonrió.
"¡Lo sé!" dijo. "¡Es un tesoro!"
El tipo cogió la piedra y salió corriendo del templo.
Shirley y yo lo seguimos.
Corrimos detrás del tipo hasta que llegamos al borde del templo.
El tipo se detuvo y se volvió hacia nosotros.
"¿Qué tal?" preguntó.
"¡Es increíble!" gritó Shirley.
"¡Sí!" dije yo.
El tipo sonrió.
"¡Así que ahora vamos a ir a buscar ese tesoro!" dijo.
Así que nos dirigimos hacia el borde del templo, y empezamos a buscar el tesoro.
Después de un rato, encontramos el tesoro.
Era una pequeña caja de madera.
El tipo abrió la caja.
Dentro de la caja había un pequeño objeto. Era una piedra.
La piedra brillaba.
El tipo cogió la piedra y volvió a llevarla al altar.
El tipo colocó la piedra sobre el altar.
De repente, la piedra empezó a brillar.
La luz era muy brillante, y podía ver todo a mi alrededor.
"¡Qué es esto!" gritó Shirley.
"¡No lo sé!" grité yo.
El tipo sonrió.
"¡Lo sé!" dijo. "¡Es un tesoro!"
El tipo cogió la piedra y salió corriendo del templo.
Shirley y yo lo seguimos.