Wei Wuxian, que no podía creer lo que veía, tiró el espejo. Se limpió la cara y las manos.
Pero, para su sorpresa, su cuerpo había cambiado. Era como si alguien hubiera puesto una máscara de maquillaje sobre él. Su rostro, que antes era pálido y demacrado, ahora estaba lleno de un maquillaje extraño y grotesco.
Al darse cuenta del error, Wei Wuxian se levantó de un salto. Pero, al hacer eso, se dio cuenta de que había una red mágica alrededor de él. La red era de un color rojo brillante y estaba hecha de hilos intrincados y aparentemente peligrosos. Estaba cubierta de símbolos extraños y se sentía frío y húmedo al tacto. Cuando Wei Wuxian tocó la red, sintió una descarga eléctrica que le recorrió todo el cuerpo.
Esto no era normal.
"¿Qué es esto?"
"¿Por qué lo hice?"
Wei Wuxian recordó que había sido un inmortal, un maestro de las artes marciales, no un simple mortal. ¿Cómo podía alguien, con tanta facilidad, ponerle una red mágica?
Y entonces, se dio cuenta.
"¡No soy yo!"
"¡Alguien me ha hecho esto!"
"¡Pero quién!"
"¡Y por qué!"
Wei Wuxian recordó que había sido derrotado por un joven. Un joven que había aprendido magia, pero que no tenía el talento ni la fuerza para vencerlo.
"¿Es el joven?"
"¿Es él quien ha hecho esto?"
Wei Wuxian intentó romper la red, pero era demasiado fuerte. Intentó usar sus artes marciales, pero la red se resistía a sus ataques.
De repente, escuchó una voz.
"¿Quién está ahí?"
Wei Wuxian se giró y vio a un joven parado frente a él. El joven tenía el pelo largo y negro, y sus ojos eran oscuros y penetrantes. Llevaba una túnica simple, y en sus manos sostenía un bastón.
"¿Quién eres tú?" preguntó Wei Wuxian.
"Soy yo", dijo el joven. "Soy el que te ha estado atormentando".
"¿Por qué?" preguntó Wei Wuxian.
"Porque tú me humillaste", dijo el joven. "Me humillaste, y ahora, te voy a hacer pagar".
"No"