La escalera de piedra, empinada y larga, tenía un foco de luz roja en el centro, dejando sombras más pronunciadas a los lados.
Enzo, como cualquier otra persona que pasara por allí por la noche, descendía con cierta prisa, aunque sin mostrar pánico, confiando en su buena suerte y en que los “guardianes nocturnos” no lo perseguirían.
Mientras cruzaba el último tramo de la escalera, que conectaba diferentes niveles, Enzo sintió una extraña sensación, y se giró para mirar la sombra más profunda en la parte inferior.
Allí, sentado, vio una figura que parecía estar absorta en sus pensamientos. La figura era borrosa debido a la luz, pero vestía ropas típicas de la región.
La figura sacó una caja de cerillas y encendió una, iluminando el área.
Enzo, en ese momento, no tuvo tiempo de observar a la figura, cuando de repente vio una imagen en su mente:
La figura le tendía la cerilla, como un regalo, y al acercarse, la llama crecía enormemente, revelando a un hombre con uniforme y sombrero, ¡en pleno!
Al ver aquello que no debía ver y escuchar sonidos que no debía escuchar, Enzo, acostumbrado a estas situaciones, simplemente lo aceptó como parte de su vida, y se lanzó hacia adelante, saliendo de la escalera.
Al mismo tiempo, Mouve, de piel oscura, se levantó de golpe, sacudió los brazos y lanzó la cerilla hacia Enzo.
La llama creció aún más, iluminando el aire.
La figura apareció, con uniforme y sombrero, pero ya no estaba donde Enzo pensaba.
"¡Más de diez minutos antes había visto a alguien bajar la escalera rápidamente, como si estuviera huyendo de algo", pensó, "y ahora sospechaba que era mi nuevo Mouve, así que me apresuré a hacer un "ritual de adivinación", que me dijo que estaba relacionado con la Academia de Rosas, y que no era buena persona".
Con esa información, Klein no dudó en actuar, pero, debido a la prisa, no pudo usar el "ángel de papel" que había preparado en "La hambruna que se arrastra", y terminó fallando.
En ese momento, su Mouve, Mouve, ya había descendido por la última escalera, y corrió hacia Enzo.
Enzo, sintiendo la amenaza, se apartó, permitiendo que la figura pasara.
Luego, sacó su arma y apuntó, disparando a Mouve en el pecho.
Sangre brotó, y Mouve cayó, jadeando.
Klein aprovechó la oportunidad y desapareció, apareciendo frente a Enzo, bloqueándole la salida.
Enzo, de repente, tuvo una sensación extraña e inexplicable, y cerró los ojos.
No sabía por qué lo hacía, pero, como un "intermediario" de un camino llamado "Destino", sabía que su instinto era lo más importante.