Si no hubiera colisionado automáticamente con la "Pintura del Diablo" justo ahora, habría tenido que invocar a "Mundo", el señor de la Historia..., ¿habrá conseguido realmente ayudantes de nivel Ángel? Fornice pensaba esto mientras tomaba un pocillo de pociones mágicas.
Para ella, esa poción parecía agua helada, fría y congelante. Todo su sentido del tacto se desvaneció en el acto, quedando solo sus pensamientos libres de congelación.
Cuando las personas se encuentran extremadamente frías, pueden experimentar alucinaciones. En el visión de Fornice, un cielo nocturno surgió de la nada, repleto de estrellas que formaban un río mágico y fantasmal.
El cuerpo de Fornice comenzó a reflejar destellos de estrellas, como si provenieran de ella misma. Ese ligero brillo puro se conectaba con las estrellas del cielo nocturno, distorsionándose y retorciéndose para convertirse en criaturas diminutas que emergían del cuerpo de Fornice, buscando unirse a la galaxia hecha de diamantes.
Cada una de estas pequeñas criaturas llevaba con ella partes de su carne y algo de consciencia, como si fueran facetas no controladas de sí misma.
Los pensamientos de Fornice se volvieron desordenados e indistintos. Prácticamente había perdido el control sobre sus acciones, sin poder resistir la tendencia a separarse de su cuerpo.
Justo en ese momento, ella percibió una presencia fantasmal. Era el sellado que había creado con la "Pintura del Diablo", proyectado en este mundo misterioso creado por las pociones mágicas. Formaba un marcador abstracto y borroso.
Sin pensarlo mucho, Fornice extendió su conciencia y su esencia espiritual hacia ese marcador fantasmal, intentando entrelazarlo con ella misma.
A pesar de que el marcador no parecía estar completamente alineado con ella, como si tuviera partes que no pertenecían a Fornice, logró unirse a él.
Repentinamente, en la mente de Fornice, ese marcador se volvió más claro y definido. Se trataba de una puerta repleta de símbolos místicos.
Esta "puerta" ocultaba a Fornice, aislando su presencia del resto del cielo estrellado que la rodeaba.
Por otro lado, en el otro extremo de la "puerta", la criatura sellada parecía percibir el peligro. Utilizando sus habilidades divinas, intentó perforar esa falsa puerta, lo que se contrapuso a la influencia del cielo estrellado sobre Fornice.
Este estado persistió durante unos diez segundos, mientras el cielo nocturno con destellos de galaxia desvanecía gradualmente. Las pequeñas luces volvieron a entrar en el cuerpo de Fornice, fusionándose con ella.
Entonces, ante los ojos de Fornice, apareció un oscuro caos profundo, lleno de tormentas incesantes y truenos intermitentes.
En el siguiente instante, la voz familiar resonó en su mente, como si se tratara de un martillo de acero mezclado con cemento que le golpeaba la cabeza.
El rostro de Fornice cambió momentáneamente, pero gracias a su resistencia adquirida y su estatus de Santo, no perdió el control. Sin embargo, los efectos de la "Pintura del Diablo" aún podían ser notables.
—¡Espero que esto no sea un regalo! —murmuró Fornice mientras pensaba en preguntar si ignoraba la llamada o esperaba a que su esencia se acalmara, adquiriera las habilidades de un Magista y luego conversara con "Puerta" durante el próximo círculo lunar.
De repente, la voz desapareció. El silencio reinó alrededor de ella, interrumpido solo por el eco de su propia respiración.
Después de unos segundos, una voz sutil pero penetrante se filtró en su mente:
"Estás utilizando las características excepcionales provenientes del linaje Abraham."
Esta afirmación directa provocó que las venas de Fornice se hincharan y sus ojos destellaran. Estuvo a punto de perder el control.