Ese oscuro silueta se tensó en el lugar, soltó la mano que estaba apretando alrededor del cuello de Bernadette. Parecía estar observando a esta "Reina Misteriosa" con ojos que no existían.
Inmediatamente, una voz seca y ronca retumbó en el espacio oculto:
“Patria…”
Esta voz tenía un tono de duda, confusión y búsqueda de confirmación. Parecía provenir del otro lado del mundo.
La invasión que había estado sufriendo Bernadette desapareció, y la conexión entre ella y su objeto encarnado se restableció instantáneamente.
"Muerte Ápice" comenzó a hacerla morir poco a poco. Esto le ayudó a mantenerse consciente y racional frente al caos mental que amenazaba con tomar el control.
Justo cuando estaba a punto de decir algo, esa silueta oscura extendió la mano nuevamente.
Pero en esta ocasión, no pretendía apretarle el cuello a Bernadette; en cambio, le propulsó fuertemente.
Con este movimiento, el espacio oculto se desintegradó, y se escuchó un sonido cargado de dolor, como si estuviera luchando contra algo:
"¡Vete!"
Al eco de estas palabras, esa silueta oscura desapareció en el aire.
En ese instante, apareció sobre la plataforma central, sentándose en una silla de gran tamaño y color negro.
Su rostro se abrió en dos fisuras, como si hubiera crecido dos ojos asimétricos.
Sin embargo, estos "ojos" no tenían pupila; eran de un color carmesí.
Luego, más fisuras aparecieron debajo de los "ojos", llenas de una luz puramente roja.
Esto le dio a la silueta una boca.
Mirando hacia Bernadette, retumbó el sonido cargado de dolor:
"¡Vete de aquí!"
Bernadette fue empujada unos metros y se estabilizó rápidamente en sus pies, pero no siguió las órdenes. Se quedó allí, mirando fijamente la plataforma central y a esa silueta oscura con una expresión cargada de tristeza indominable.
Podía sentir que ese ser era su padre, el hombre que se llamaba César, Roger Sel. Gustav.
En el siguiente instante, más fisuras aparecieron en la silueta oscura, desde la cabeza hasta diferentes partes del cuerpo, revelando manchas de sangre carmesí.
Esto hizo que Roger Sel pareciera solo una sombra, con un objeto carmesí brillante en su interior.
Klein, quien se encontraba bajo el nevo, recordó la luna roja en las alturas.
Roger Sel parecía querer ocultar esa luna roja, pero cada intento lo dejaba más desgarrado, permitiendo que más luz llegara a la realidad.
Una vez que estas fisuras se unieron, la silueta oscura se abriría completamente, dando lugar a una nueva luna roja.
Entonces, ciertos eventos horribles se harían presentes.
Al mismo tiempo, la silueta de Roger Sel pareció volverse más etérea, como si fuera una ilusión.
Eso lo hacía parecer encapsulado en otro mundo, separado del real por un muro invisible.
Entonces, con esfuerzo, levantó su brazo oscuramente y tocó su frente.
La frecuencia de las fisuras de sangre carmesí en su cuerpo se redujo drásticamente. Los "ojos" preexistentes comenzaron a parpadear.