—Dunn… ¿todavía no me dejarás? Regresa, por favor, mañana estaré bien.
Los ojos de Klein y Lovaro se tornaron oscuros mientras Dunn abría la puerta. Rapidamente secó las lágrimas y vio un lago rojo en el suelo. Luego notó que todo estaba cubierto con una sustancia viscosa y peluda.
Los ojos del anciano flotaban en el aire, conectados por largos hilos de moco. Sus dos pares de ojos inmóviles lo observaban sin expresión alguna.
Las teclas del piano se movían solas, tocando una melodía dulce y armoniosa.
Anciano —con sonrisa radiante—: "Dunn, realmente no soy un problema. Lovaro, Klein, ¿no me crees?"
Klein vio sangre roja dentro de sus boca.
Dunn —con mirada pensativa—: "¿De dónde aprendiste 'Cultivo de Vida' y 'Ritual de Revivificación'?"
Anciano —ansioso—: "Escuché, traté la parte anterior. Es un don del dios, me habla constantemente. Él es… ¡es el Sabio Oculto!"
Al decir esto, su voz se cortó.
Después de unos segundos:
—El Sabio Oculto…
Anciano oculto? ¿No era eso la forma no personalizada en que los hermanos de Mos creían a su dios?
Klein pensó rápidamente: "Los Hermanos de Mos poseen el 'Ritual de Secretario' completo, y este Dios ha traído consigo maldad y corrupción…"
Dunn —con voz ronca—: "Anciano, ¿dónde aprendiste estas técnicas?"
El anciano respondió con emoción:
—Escuché, probé la parte anterior. Es verdad! Es un don del dios, me habla constantemente… Él es… Él es…
La voz del anciano se interrumpió. Luego, después de unos segundos, sus ojos inmóviles y sin pestañas dijeron:
—Él es el Sabio Oculto.
El anciano estaba asustado. Miró a Dunn con seis pares de ojos.
La habitación quedó en silencio hasta que los ojos del anciano se posaron en Dunn, expresando tristeza.
—Originalmente, pensé que no iba a vivir más…
Dunn —con voz ronca—: "Recuerdas el día que te salvé…"
Lovaro —con voz temblorosa—: "Recuerdo cuando ayudaste a salvar la vida de mis seres queridos…"
Klein —con voz triste—: "¿Olvidas los días en que te enseñaba los secretos? La discusión sobre los gastos, cómo preparar café con molino… La lucha contra los infractores perdidos…"
Los ojos del anciano se tornaron pétrea. Los dos parecían querer resistirse a la influencia de "3-0611".
Dunn —con voz firme—: "Somos guardianes, peleamos continuamente con peligros y locuras."
Dos proyectiles de cazadores silenciosos se dispararon hacia el anciano. Klein vio su rostro familiar desmoronarse, la sangre correr en todas direcciones.
La sustancia viscosa comenzó a recogerse, regresando al cráneo del anciano, mientras Dunn y Lovaro bajaban sus armas.
Klein miró esto, sintiendo que todo parecía un sueño.
Dunn, con su abrigo negro, se acercó al cadáver, con una expresión sombría.
—Somos guardianes, luchamos contra peligros y locuras en constante batalla.