El pequeño tortuga exclamó:
"¡Bai chico, tú no puedes encontrar tesoros!"
Ensayó la frase y luego corrió hacia el Gran Demonio Real. Con cada paso, más objetos aparecían de manera mágica en frente de Bai Xiaocun: una lanza roja, un pergamino azul y una botella mágica.
La expresión del Gran Demonio Real cambió drásticamente al ver los objetos caer. Estos eran sus tesoros guardados en su espacio personal, sin que nadie más pudiera encontrarlos. Pero el pequeño tortuga había logrado traerlos de vuelta a la superficie.
"¡Cómo! ¡Cuánto!" El Gran Demonio Real respiraba agitadamente y sus ojos se agrandaban con ira, incluso con solo un par de objetos, cada uno era valioso.
La lanza roja era su tesoro más famoso, imposible de usar para cualquier persona menos una semidiosa. Se forjó a partir de meteoritos y contenía cien millones de encantamientos, siendo de las armas más poderosas en el reino.
El pergamino azul contenía su legado y era valioso para él, mientras que la botella mágica se llamaba "Bote de Energía Universal", única para semidioses, capaz de consumir cualquier cosa viviente para transformarla en medicina.
Finalmente, el pequeño bloque negro parecía provenir de un reino desconocido.
Estos objetos eran los tesoros más importantes del Gran Demonio Real y ahora estaban expuestos frente a él. Bai Xiaocun no podía evitar sentirse ansioso.
Bai Xiaocun se alegró mucho, recibiendo cada objeto y examinándolo, aunque no pudo usarlos inmediatamente. Se le había impreso el sello del Gran Demonio Real en ellos.
"Son tesoros! Si los uso ahora, serán innecesarios, pero después podría necesitarlos," pensó Bai Xiaocun mientras guardaba los objetos con alegría.
El pequeño tortuga estaba muy orgulloso y lo miraba con desprecio.
"A mi frente, todavía intentas esconder algo. ¡Soñarás!" exclamó el pequeño tortuga.
A pesar de la ira de Bai Xiaocun, él mismo sabía que no podía resolver nada más con furia. Su mirada se hizo serena y su cuerpo volvió al control, recuperando la calma y la compostura.
"¿Cuál es tu objetivo?" dijo el Gran Demonio Real profundamente inspirando, cada palabra clara y precisa. Aunque su poder estaba débil y su vida no estaba en sus manos, la profundidad de sus ojos y el poder que emanaba de él aterrorizaron a Bai Xiaocun.
"¡Eso es todo! ¡Estás intentando asustarme!" exclamó Bai Xiaocun nervioso. Pensando en cómo se sentía como una pieza insignificante, en su desprecio y en la reacción del pequeño tortuga, se sintió furioso e insultado.
"Bai chico, te estáis matando a ti mismo," pensó mientras se acercaba a golpear al Gran Demonio Real.
"¡Bai Hao, te estás jugando la vida!" rugió el Gran Demonio Real, enloquecido por la ira. Si hubiera recuperado su poder, seguramente habría continuado golpeándolo hasta que Bai Xiaocun entendiera la consecuencia de ser golpeado.
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