— Kukuku… — La risa no cesaba, persistía en el aire, lo que hizo que Gong Sun Wan’er bufara.
— ¡Trucos de espíritu! — Gritó con una expresión temblorosa. En un instante, voló hacia la aldea mientras Bai Xiaochun, sin estar seguro de nada, se metió tras ella.
La aldea no era grande y solo contaba con unos cien hogares. Las calles estaban limpias, diferentes a las tierras desérticas, y en los lados de las casas había luces encendidas.
Sin embargo, la expresión de Bai Xiaochun se tornó seria. Su conciencia cubría todo el pequeño pueblo sin detectar ninguna señal de vida.
Gong Sun Wan’er abrió varias de las habitaciones con luces encendidas, pero no había nadie adentro. En una casa en particular, la mesa tenía restos de comida que parecían haber sido dejados a medias, y aún así no había nadie alrededor.
Lo peor fue que la risa infantil continuaba, incluso después del ingreso de Bai Xiaochun y Gong Sun Wan’er. La risa se extendía en todas direcciones, como si viniera de todos lados.
Lo que más asustó a Bai Xiaochun fueron sus propias intuiciones, su conciencia siempre abierta no pudo encontrar la fuente de la risa. No encontró ni rastro del niño que estaba riendo.
Sus nervios aumentaron con la repetición de los sonidos, casi sintiendo una amenaza inminente. De repente, la risa se apagó.
Después de que se callara, antes de que pudieran investigar, otra voz infantil pero esta vez no era una risa sino un llanto.
El llanto parecía desesperado y lleno de angustia, retumbando en el aire más fuerte que la risa anterior. De repente, un viento fuerte apareció en el condado Xuanjiu, donde antes no había nada.
La tierra rugía como truenos ocultos y se levantaba en polvo. La sensación de escalofrío subió a Bai Xiaochun.
— Gong Sun Wan’er, eres madre de espíritus, encuentra esa criatura — Bai Xiaochun habló rápidamente mientras observaba el lugar, luego su expresión cambió y giró la cabeza hacia donde había estado Gong Sun Wan’er.
Gong Sun Wan’er había desaparecido. Su conciencia estaba abierta, pero sin poder rastrearla. En este caso, Bai Xiaochun tuvo un mal presentimiento.
— Esto es demasiado extraño — exclamó Bai Xiaochun.
— Gong Sun Wan’er no podría haberse marchado, entonces solo hay una explicación: aquí hay un secreto artilugio que puede formar algo como un espacio doble — Bai Xiaochun liberó su conciencia y alargó la mano derecha hacia su bolsa de almacenamiento. En el instante en que lo hizo, apareció una bola de quince colores, directamente en sus manos.
Con un movimiento de su mano, la bola de quince colores explotó, liberando una explosión de chispas de almas. Bai Xiaochun los apresuró hacia el suelo, creando una onda expansiva que cubrió todo el lugar.
La onda expansiva reveló a Gong Sun Wan’er en la distancia. Ella también parecía sorprendida por la acción. Cuando vio a Bai Xiaochun, suspiró aliviada. En ese momento, las hogueras de quince colores comenzaron a devorar el pequeño pueblo. Las casas se volvían polvo mientras ellos subían en el aire.
A medida que las llamas consumían el lugar, el llanto seguía resonando. Cuando una de las cien casas en la aldea se fue al fuego, Bai Xiaochun vio un lecho en la segunda planta, donde había un muñeco de madera que estaba quemándose y mirándolos con expresión angustiada. De su boca salía el mismo llanto desesperado.