Capítulo 237: El Reino eEl Reino E En el lejano reino de E, la tierra estaba cubierta por vastos campos de trigo dorado que se extendían hasta donde alcanzaba la vista.
El cielo azul claro era una especie de lienzo en blanco para los colores cambiantes del sol que iba y venía durante el día.
En una pequeña aldea a las afueras del reino, vivía Ye Ziwen, un joven cultivador de granos con un fuerte espíritu de superación.
Con la ayuda de su inseparable perro Labrador, Lian'ao, Ye Ziwen se dedicaba a sembrar y cosechar en sus extensos campos de trigo.
Un día soleado, mientras Ye Ziwen trabajaba arduamente en el campo, notó que una luz tenue comenzaba a irradiarse desde el corazón del sol brillante.
Intrigado por este extraño fenómeno, decidió seguir la línea de brillo hasta que llegó a un profundo pozo oculto entre los trigueros.
Al bajar las escaleras antiguas del pozo, una ráfaga fresca le golpeó el rostro.
En el fondo, vio una puerta hecha de metal plateado.
Con curiosidad, Ye Ziwen tocó la puerta y de repente, fue arrastrado hacia adentro.
En un instante, se encontró en un vasto jardín lleno de flores mágicas que brillaban con colores que ni siquiera existían en el mundo real.
En el centro del jardín había una fuente circular donde brotaba un líquido resplandeciente.
Un anciano vestido con ropa antigua y usando un bastón, se acercó a Ye Ziwen con una sonrisa tranquila.
"¡Bienvenido, joven viajero!" exclamó el anciano.
"Este es el Jardín Eterno de E, donde los secretos del universo se guardan." Ye Ziwen, impresionado, preguntó: "Anciente sabio, ¿puedes decirme más sobre este lugar?" El anciano asintió y dijo: "En este jardín, los poderes mágicos son innumerables.
Si logras encontrar la fuente de luz y beber su agua, podrás obtener el conocimiento del universo." Entusiasmado, Ye Ziwen comenzó a explorar el jardín en busca de la fuente de luz.
Mientras caminaba, notó que cada flor parecía poseer un poder místico.
Después de algún tiempo, llegó a una flor particularmente brillante y se acercó para beber su néctar.
Sin embargo, justo cuando abrió la boca, una voz grave resonó en sus oídos: "¡Espera!
Si bebes esto, no podrás volver al mundo real." Ye Ziwen miró al anciano con duda, preguntando: "¿Qué debo hacer entonces?" El anciano sonrió y respondió: "No temas.
Hay otra forma para ti.
Si puedes responder tres preguntas sobre la naturaleza del universo, te concederé el conocimiento necesario." Con curiosidad, Ye Ziwen asintió.
"Está bien, anciano sabio, acepto tu desafío." Entonces, el anciano comenzó a plantearle las primeras preguntas...
En ese jardín mágico y en la aldea de Ye Ziwen, se desarrollaba una historia llena de magia y aventura.
Ye Anqian había estado en el castillo de Ye Anran durante quince días, pero no logró despertarla por más que intentó con todas las fuerzas.
Anqian seguía sin mostrar ninguna señal de mejora.
Ver a Anqian sufrir tanto la hacía verlo todo y decidió dejarla dormir en paz.
Stefy Snow tuvo que volver, ya que su marido también extrañaba su compañía y ella lo extrañaba a él.