Con solo unas pocas palabras, Liu Hongji había proporcionado a Li Xu un esquema claro para su unidad. No pudo evitar admirar la experiencia de Liu Hongji. Li Xu agradeció y anotó las sugerencias de Liu Hongji con papel y pluma. Hablaron sobre asuntos militares durante un tiempo, y Liu Hongji le aconsejó: "Zhong Jian, ahora eres oficial de tropa de sexto grado; ten que prestar atención en todas las cosas. En el mundo civil no se compara con la batalla, puedes ver quién es fuerte o débil levantando una mano. Las cosas del mundo civil son siempre complicadas. Si haces algo mal, puede destruir tu futuro."
"Gracias por tus aconsejos hermano Hongji!" Li Xu se sentó derecho y le hizo una reverencia con ambas manos, respondiendo solemnemente.
Durante los últimos meses, Liu Hongji lo había ayudado mucho en asuntos humanos. Aunque Li Xu no decía nada, estaba muy agradecido por la guía de su hermano mayor.
"Es imposible que siempre estemos juntos; yo tampoco tendría oportunidad para ayudarte. Además, mis pocos trucos los aprendí a costa de muchos errores. Eres joven y no tienes respaldo, es posible que enfrentes más situaciones en el futuro! Piensa mucho cuando te enfrentes a algo, podrías intentar ponerte en el lugar del otro; quizás entiendas mejor!" Liu Hongji rió mientras movía la cabeza.
Estas palabras parecían extrañas y parecían que los dos iban a separarse. Li Xu puso sus tazas de té y preguntó sorprendido: "¿Hongji, qué te hace pensar eso? ¡Hemos estado trabajando juntos bien! Además, con tu ayuda, haré menos errores."
"Nos unimos al principio y vine a Waiyuan para ayudarte en la fortuna. El mundo civil es como un papel en blanco; no hay tantas personas leales. Ayudé contigo esperando que yo también tenga alguien con quién contar en mis tiempos de desgracia!" Liu Hongji respondió mirándolo a los ojos y sonriendo.
Aunque habló honestamente, la sensación entre los dos cambió. Tras pensarlo un momento, Li Xu se rascó la cabeza y dijo con tristeza: "Si no fuera por tu ayuda, estaría corriendo en el desierto como soldado fugitivo hoy. Todo lo que he logrado hasta ahora es gracias a ti y al Tío Tang. Si tienes algo, no dudes en decírmelo. Yo no soy muy hábil para entender los sentimientos de los demás."
"Lo digo porque quiero que hagas el trato. Quería llevarte a la unidad militar para ayudarte, pero ahora hay una gran fortuna esperándote. No sé si deba permitirte ir!" Liu Hongji asintió y respondió.
Los dos se miraron y suspiraron aliviados. Hablando abiertamente, habían eliminado las sospechas entre ellos. Sin embargo, ambos sabían que el hermanesco sentimiento había dejado de existir.
En ese momento, Liu Hongji no sabía si había ganado o perdido más. Li Xu tampoco lo sabía.