“¿Por qué tu esposo ama tanto la lluvia ligera?”
Gao Qianyin, con una mirada curiosa, observaba a su esposo, Ye Ziwen, disfrutar de la lluvia ligera, y preguntaba a Lu Qingying, "¿Por qué tu esposo disfruta tanto de la lluvia ligera? Parece una obsesión."
Lu Qingying, examinando la camisa de seda de Gao Qianyin, frunció el ceño, "¿Por qué arruinar una camisa tan fina con un "dragon, fénix y ciervo"?
Gao Qianyin respondió con orgullo: "En nuestra familia, los niños estarán destinados a ser dragones, fénix y ciervos, y estas criaturas traerán buena suerte."
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¿No es mejor usar ropa normal? ¿Por qué arruinar una prenda tan cara con criaturas míticas?"
Gao Qianyin, frustrada, murmuró: "Es mejor no mostrar la riqueza. Así es como se hace las cosas."
Lu Qingying, al ver la frustración de Gao Qianyin, suspiró: "Cuando estaba en la capital, me esforcé por mostrar mi buen carácter, regalando dos tiendas de mercancías de montaña a Gao Qianyin. Sabía que ese año, la demanda de hierbas medicinales en la montaña era alta, y los productos que traía de vuelta eran muy valiosos. Ahora, después de que el dueño de la tienda entregó las mercancías, obtuvo casi un mil y dos lingots de oro."
Lu Qingying recordó el día anterior, cuando el dueño de la tienda vino a recoger las mercancías y le entregó un total de mil y dos lingots de oro.
Lu Qingying, con su generosa mentalidad, no se molestó con mil y dos lingots de oro. Sin embargo, cuando Gao Qianyin le informó de la venta, la emoción de Gao Qianyin era contagiosa. El marido, que nunca había expresado su aprecio, la elogió efusivamente, considerándola una mujer inteligente y capaz.
Lu Qingying pensó que había hecho todo lo posible para crear un ambiente familiar próspero, pero Gao Qianyin, al recibir un elogio, se sentía incómoda.
"Necesitamos dinero, ¿puedes usar el oro para hacer algo?"
Gao Qianyin, entendiendo, sonrió: "Ya lo sé." Miró a Lu Qingying, con una sonrisa, y dijo: "Dejame verte dar la espalda."
Lu Qingying, al ver la expresión de Gao Qianyin, frunció el ceño: "No, no lo hagas."
Gao Qianyin rió: "Pero no quiero que te mojes, ¿verdad? Ven, entra y dame un trapo."
Lu Qingying, con una mirada de desprecio, dijo: "¡No me uses!"
Gao Qianyin, riendo, la sacó de la habitación: "¡Pero aún no se ha olvidado de mi!"
Lu Qingying, que había estado sentada en el suelo, se puso de pie y caminó hacia Gao Qianyin, diciendo: "¡No puedes usar el oro para gastar!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero es tu oro, puedes gastarlo como quieras!"
Lu Qingying, indignada, se acercó y le dio una patada: "¡Si no sabes ahorrar, entonces no me acuse!"
Gao Qianyin, sin inmutarse, la sacó de nuevo: "¡Pero no quiero que te mojes, ven, entra y dame un trapo!"
Lu Qingying, furiosa, dijo: "¡No voy a usar tu trapo!"
Gao Qianyin, riendo, la sacó de la habitación: "Pero aún no se ha olvidado de mi!"
Lu Qingying, frustrada, le dio otra patada: "¿Crees que soy estúpida?"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "No, eres muy inteligente. Pero a veces, la gente inteligente también puede ser estúpida."
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡Eres un tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero a mí me gusta ser un tonto!"
Lu Qingying, con el ceño fruncido, dijo: "¡No me llames tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"
Gao Qianyin, riendo, dijo: "¡Pero yo soy tu tonto!"
Lu Qingying, exasperada, dijo: "¡No te voy a llamar tonto!"