Capítulo 111: Uniendo Fuerzas
En una noche tranquila, el silencio se extendía, hasta que la luz de la mañana comenzó a filtrarse. Xiao Yan, que dormía profundamente, se despertó. Gracias a su vida en el campo, había ajustado su ritmo circadiano de manera efectiva.
Después de una noche de descanso, la fatiga que había estado latente dentro de él desapareció por completo, reemplazada por una energía renovada.
Desde la cama, Xiao Yan realizó los movimientos de meditación, y luego, a la hora adecuada, comenzó a cultivar el Qi. Cultivar el Qi era como navegar; sin progreso, se estancaría. Solo la persistencia permitiría que Xiao Yan alcanzara un nuevo nivel.
A medida que Xiao Yan respiraba, el espacio a su alrededor se volvió silencioso. Lentamente, el Qi comenzó a fluir a través de él, entrando en su cuerpo.
Después del entrenamiento intenso de la víspera, la piel de Xiao Yan absorbía el Qi como una esponja. El Qi fluía dentro de él, nutriendo cada uno de sus meridianos.
La sesión de meditación duró casi una hora, hasta que los primeros rayos de sol iluminaron la habitación. Xiao Yan finalmente terminó, exhalando un suspiro largo y profundo.
Con los párpados ligeramente abiertos, Xiao Yan miró a su alrededor. El mundo exterior parecía vibrante y lleno de posibilidades.
"Con este ritmo, ¿podría llegar a ser un guerrero de cinco estrellas en aproximadamente un mes?" se preguntó. "Espero que sea así." Estirándose, Xiao Yan escuchó el sonido de su propia respiración. "Todavía tengo mucho que aprender."
"Hoy, iremos a las Montañas Bestias", dijo Xiao Yan.
Levantándose de la cama, Xiao Yan se duchó y se preparó para salir. Mientras caminaba hacia la espada que había preparado, no pudo evitar sentir una mezcla de emoción y aprehensión.
Con un esfuerzo, Xiao Yan levantó la espada. Aunque había logrado un gran avance, todavía no podía dominar completamente la espada.
"¡Atrevido!" Xiao Yan gritó, canalizando todo su Qi en la espada. La hoja se volvió brillante, y con un rugido, Xiao Yan la levantó.
"¡Es... es increíble!" Xiao Yan jadeó, sorprendido por la fuerza de la espada. Sin embargo, se dio cuenta de que todavía no era suficiente. Tenía que esforzarse más.
"¡Estoy a punto de romper mi límite!" Xiao Yan gritó, canalizando todo su Qi en la espada. La hoja se volvió aún más brillante, y con un rugido, Xiao Yan la golpeó contra el suelo.
"¡Crack!" La hoja se hizo añicos.
"¡No! ¡No puedo hacer esto!" Xiao Yan gritó, con lágrimas corriendo por su rostro.
"¡No te rindas!" Xiao Yan se dijo a sí mismo. "¡Tienes que seguir luchando!"
Xiao Yan se levantó y se miró en el espejo. Vio un joven con ojos brillantes, pero también vio miedo. Tenía que superar su miedo.
"¡Lo haré!" Xiao Yan gritó. "¡Lo haré!"
Xiao Yan volvió a canalizar todo su Qi en la espada. La hoja se volvió aún más brillante, y con un rugido, Xiao Yan la golpeó contra el suelo.
"¡Crack!" La hoja se hizo añicos.
"¡No! ¡No puedo hacer esto!" Xiao Yan gritó, con lágrimas corriendo por su rostro.