Capítulo 127: El Ochocompaño de Pelea Hémon
En el momento en que el cuerpo de Hémon temblaba por la sensación placentera, su aguda percepción, nacida de años de estar cerca del peligro, hizo que toda su piel se tensionara repentinamente. Su mente capturó un instante de alerta, y agarró rápidamente las mantas a su lado antes de lanzarlas hacia atrás.
—¡Zilah!
Un brillo de frío metal cortó las mantas, y una sombra rápida entró en la tienda, llevando una hoja afilada que se acercaba peligrosamente al cuello de Hémon.
El ataque inesperado dejó a Hémon boquiabierto. Se lanzó hacia el lado del lecho, evitando el filo del arma con solo un poco de espacio entre él y la hoja. El filo continuó su avance, cortando el fuego en medio de la tienda y siguiendo a Hémon, dejando una marca roja en su pecho.
—¡Ay! — La mujer en el lecho gritó con pánico, no importando que parte de su vestido se desvelara.
Con un movimiento rápido, Víctor infligió un carbón en su mano y disparó hacia atrás. Un sonido débil resonó, silenciando los gritos molestos del momento.
—¿Quién eres? ¿Por qué quieres asesinarme? No sabías que soy el tercer capitán de la Compañía Mercenaria Lobo Cabeza, ¿verdad?
—Justo por eso. Te mataré —dijo la sombra al levantar la cabeza.
—¡Víctor…! — El rostro de Hémon se iluminó con sorpresa, y luego fijó su mirada en el cetro negro que Víctor llevaba detrás, dilatando sus ojos.
—Es un honor ser recordado por el tercer capitán.
Con una sonrisa sutil, Víctor apretó la palma de su mano y golpeó bruscamente la empuñadura del cetro. El cetro se convirtió en una chispa helada que voló hacia Hémon.
La velocidad de la luz era increíble; aunque Hémon reaccionó rápidamente, aún dejó una marca roja en su mejilla.
El sabor de la sangre le hizo fruncir el ceño a Hémon, llenando sus ojos de intenso odio y sonriendo con cinismo. —¡Realmente eres audaz! ¡Atacarme solo! Pero eso no importa, acabaré contigo aquí. Ahorras tiempo valioso buscándome en el bosque.
Movió su cabeza ligeramente, y un débil aura de combate empezó a asomarse a su alrededor. Cerró fuertemente sus puños, haciendo crujir las articulaciones.
Observando la transformación de Hémon en estado de combate, Víctor levantó una ceja. La percepción del peligro de este hombre superaba lo que había esperado, por lo que el plan de asesinato fracasó.
Sin embargo, el ataque sorpresa solo era un intento de ahorrar energía a Víctor. Dado que su plan para ahorrar fuerza se rompió, no le importaba gastar más esfuerzo. Después de todo, después de meses de duro entrenamiento, Víctor necesitaba medir sus progresos.
Con un movimiento ligeramente torpe en el cuerpo, Víctor extendió sus manos, dándoles forma y luego apretándolas de nuevo. Un aura amarilla llenó su puño.