Ahora solo quedaba el último paso, la fusión.Mientras acariciaba la botella fría, Vayán reflexionó y finalmente decidió actuar.
Se dispuso a lanzar los materiales en la olla cuando de repente, un leve estruendo proveniente de una mesa cercana le hizo levantar la vista.
Allí, un alquimista se encontraba estupefacto ante el ceniza negra que salía de la base de la olla.—¿Cómo puede ser?¿No seguí el recetario exactamente?¿Por qué fallé?—El alquimista murmuró confundido, y luego atribuyó su fracaso a un error en el control del fuego, limpiando la ceniza negra con rapidez.Mientras observaba esta acción, Vayán dejó caer los materiales de la botella en la olla.
El alquimista había fallado, pero Vayán no estaba seguro de la causa.
—Algo está mal…
—Vayán susurró mientras se concentraba, notando que Li Lin y la Princesa Menor ya estaban fusionando los materiales.Con el paso del tiempo, en la plaza grandiosa, ruidos sordos comenzaron a surgir una tras otra desde las ollas de los alquimistas fallidos.
Las miradas sorprendidas se dirigieron hacia el ceniza negra que caía.
Los alquimistas comprendieron que no sabían dónde había cometido un error.—Planta hoja de viento tricelosa…
fusión exitosa!—Cáñamo…
fusión exitosa!—Fruta de suelo lejano…
fusión exitosa!Un tras otro, los materiales se fusionaban sin resistencia bajo la sensibilidad de la fuerza mental de Vayán.—Zanahoria espesa…
—Vayán frunció el ceño.
De repente, las llamas en la olla se agitaron violentamente y un leve estruendo salió del interior, arrojando ceniza negra al aire.—¡Ah!—Los alrededores emitieron suspiros de desilusión.Abriendo los ojos lentamente, Vayán observó la ceniza negra en el piso.
Después de un breve momento de silencio, tocó una partícula y la movió con los dedos mientras su mente examinaba las fluctuaciones no normales.El silencio se prolongó, hasta que Vayán apretó fuertemente sus manos y susurró: "Maldita sea…
Hay algo mal con el recetario."—¡Eh, un grupo de inútiles!—Un sonido irónico resonó en la plaza tranquila.Vayán observó al joven de capa gris que había hablado.
Este llevaba una pila de ceniza negra en su mesa.
Aparentemente, el primer intento también había fallado.El joven de capa gris no prestó atención a las miradas furiosas y sonrió con ironía mientras echaba la última planta medicinal en la olla, añadiendo: "Parece que gané esta ronda.
Los alquimistas del Imperio Jammor son tan insignificantes…"Con una velocidad inalcanzable, el joven de capa gris manipulaba las plantas mientras Vayán lo miraba con una sonrisa irónica.—Eso no está asegurado…
—La voz de Vayán resonó en la plaza.El alquimista de capa gris levantó la vista hacia Vayán, frunciendo el ceño y lanzando un sarcástico guiño.
Sin prestar atención a su mirada despectiva, Vayán dio media vuelta y arrojó las últimas plantas en la olla.
Luego levantó su mano derecha, y al final de un breve silencio, una llama púrpura se hizo visible frente a todos.