Cuarto capítulo: La fuerza de los "Blancos"En el vasto terreno, el ambiente estaba tenso y silencioso.
Varios ojos miraban fijamente a Pu Ao, quien yacía inmóvil a unos cuarenta metros de distancia.
Había una mirada de asombro y temor en sus ojos.Este era un guerrero de nivel de tres estrellas del "Triada de Espíritus".
Con la fuerza de Pu Ao, incluso dentro del propio patio interno, podría estar en el top 70.
Sin embargo, ahora había sido derrotado por un recién llegado que solo había estado dentro del patio interno durante cinco días, y más aún, había sido derrotado de una manera tan humillante.
Recordando a Pu Ao, que antes se había mostrado orgulloso, ahora yacía inerte y sin vida a la distancia, esta escena tan dramática, hacía que todos los que lo rodeaban se sintieran desconcertados."Tos, toso, toso..."De repente, un fuerte sonido de tos resonó en el terreno.
Rompió el silencio.Xiao Yan levantó su pesado martillo y lo golpeó en el suelo, pero sus rodillas ya estaban hundidas, y su rostro, que antes era impecable, ahora estaba pálido, y el sudor frío goteaba constantemente de su frente.
Según su respiración agitada, era evidente que había luchado con gran dificultad."Xiao Yan, ¿estás bien?", una figura hermosa apareció a su lado, tomando el brazo de Xiao Yan.
Mirando el rostro pálido de Xiao Yan, la chica vestida de azul no pudo evitar sentir lástima."Estoy bien, solo es una consecuencia de forzar mi fuerza", Xiao Yan levantó con dificultad su cuerpo y negó con la cabeza, aunque la forma del fuego de tresEl Cambio Místico En la ciudad de Beijing, bajo un cielo cubierto de nubes grises, se produjo una rareza inesperada.
A unos cuadras del famoso parque Jingshan, en medio de una quietud incomparable, surgió un destello de luz que iluminó el aire con un resplandor tenue pero intenso.
En la esquina de una tranquila calle, Ye Ziwen caminaba apresuradamente.
El chico, de 18 años, era conocido en su instituto por su inteligencia excepcional y su actitud reservada.
A pesar del frío que hacía, llevaba una camisa azul claro abotonada hasta el cuello, ajustada a su figura atlética.
Mientras caminaba, sus pensamientos volaban hacia un encuentro inminente.
Hacía apenas unas horas, recibió una notificación misteriosa en su teléfono: «Llegarás al destino correcto».
Sin entender completamente el significado, Ye Ziwen decidió seguir las instrucciones y llegar a la plaza de Jingshan para encontrarse con alguien.
A medida que se acercaba a la plaza, sintió un extraño cambio en el aire.
El cielo, que antes estaba nublado, comenzó a despejarse lentamente.
Un viento fresco soplaba alrededor de él, llevando consigo una sensación inédita de familiaridad.
Al llegar a la plaza, se encontró con Zhang Wei, un amigo de infancia que parecía haberse anticipado a su encuentro.
Zhang Wei era conocido en la escuela por ser el líder del club de astronomía y poseer una gran paciencia para explicar conceptos difíciles.
Vestía una chaqueta verde y llevaba gafas de sol, un contraste curioso con sus ojos azules que parecían brillar más bajo el cielo ahora despejado.
—Hola, Ziwen —dijo Zhang Wei, extendiendo la mano para saludarlo—.
Sabía que vendrías.
Tenemos algo importante que ver.
Ye Ziwen tomó la mano de su amigo y se dejó llevar a través de la multitud.
La plaza estaba llena de gente disfrutando del día soleado, pero parecía que todos estaban pendientes de lo que sus ojos veían juntos.
Mientras caminaban, Zhang Wei comenzó a explicar: —Hace unos días, encontré algo en el observatorio astronómico.
Algo que me hizo pensar en ti y que creo puede ser importante para ambos.