Capítulo 496 - Cumplió su Misión (Medio)El plaza se calmó bajo la influencia de la píldora oscura que el joven con traje negro mantenía.
Pasados unos momentos, un grito indignado rompió el silencio.
Visto a Han Xian corriendo hacia Xiao Yan, sus ojos rojos parecían las de un apostador que había perdido todo su dinero: "¡Imposible!¡Seguramente hay trampa!Este tipo definitivamente aprovechó la ocasión cuando se levantó la bruma blanca para hacer algo incorrecto!"La expresión enojada de Han Xian no solo preocupó a la mayoría de las personas que estaban en el plaza, sino incluso al Gran Maestro Hao.
Se reflejó una ligera molestia en su rostro: Xiao Yan lo había estado supervisando durante su proceso de preparación, así que si decía que había cometido trampas, ¿no estaría cuestionando su propia visión?"Alumno Han Xian, tenga cuidado con sus palabras.
La justicia no es algo en lo que puede decidir usted solo," dijo Hao Elder fríamente y mirándolo.Después de que Hao Elder lo reprendiera, Han Xian recuperó el sentido y vio la expresión irritada del anciano, rápidamente se inclinó para disculparse.
Sabía perfectamente cuánto poder tenían los ancianos en el interior del recinto.Conforme vio a Han Xian pedir perdón, la expresión de Hao Elder se suavizó un poco.
Su mirada volvió a Xiao Yan con ojos severos, pero también contenía una admiración no oculta: "tal talento y personalidad, quién sea que pueda admitirlo como discípulo, realmente sería afortunado.""¡Anciente Maestro Hao, por favor verifique!De lo contrario, podría haber alguien que no esté de acuerdo," sonrió Xiao Yan, extendiendo su mano.Hearing this, Hao Elder dudó un momento y asintió con una sonrisa.
Extendió el dedo para tomar la píldora de quinto nivel con cuidado e introducirla en su palma.
Su mirada brillaba: esta píldora de quinto nivel era notablemente beneficiosa para los maestros de pelea del nivel deCapítulo 1: El Desafío El sol brillaba intensamente en el horizonte, iluminando la gran plaza de la ciudad de Beijing.
En un rincón tranquilo, se encontraba Ye Ziwen, sentado bajo un árbol viejo, con su mirada fija en una hoja de papel extendida frente a él.
—Ziwen, es hora de que asumas tu responsabilidad —una voz suave y firme resonó desde el otro lado del bosquecillo.
Ye Ziwen levantó la vista y vio a Zhang Wei caminando hacia él.
Zhang Wei era un antiguo amigo de la infancia de Ye Ziwen, ahora convertido en un notable experto en artes marciales.
—Zhang Wei, ¿qué te trae por aquí?
—preguntó Ye Ziwen, levantándose para saludar a su viejo amigo.
Zhang Wei tomó asiento al lado de Ye Ziwen y le miró con una seriedad que no pasaba desapercibida.
—Ziwen, sabes que el arte de las artes marciales no es solo sobre luchar.
Es sobre la disciplina, la paciencia y la comprensión.
Y tú has estado descuidando tu entrenamiento —dijo con calma pero firmeza.
Ye Ziwen se sentó nuevamente y reflexionó sobre las palabras de su amigo.
En sus últimas meses, había estado ocupado en asuntos del trabajo y la vida personal, perdiendo el enfoque en su práctica diaria.