—¿Cuándo me dejaste vivir?Cuando nos consumiste a mi y a mi maestro no hiciste nada...
Si no hubiera sido por el azar, te habrían devorado hace mucho tiempo...Con estas palabras, Violeto aumentó la velocidad de las llamas azules.
Sin cambiar su expresión, ignoró las súplicas del Inflamación del Caído.La erosión fue lenta pero constante.
Violeto, a pesar de la lentitud, no se apresuraba.
Sabía que el proceso requeriría mucho tiempo y paciencia, ya que era una llama extraña, su conciencia necesitaba ser eliminada.Con el paso del tiempo, Violeto sintió un crujido en su interior.
El Inflamación del Caído había finalmente perdido toda su conciencia.
Ahora, el Inflamación del Caído era tan tranquilo como cuando nació, sin ningún signo de agresividad.—¡Finalmente lo logré!—murmuró Violeto aliviado.
Después de la invasión, el cuerpo de Violeto se relajó y las llamas azules comenzaron a integrarse en su sistema sin causar ningún dolor.
El próximo paso era la cocción.Violeto observó al Inflamación del Caído, que ahora flotaba pacíficamente dentro de él.
Comenzó a dirigirlo hacia sus venas y siguió el itinerario del método "Quemado" para incorporarlo gradualmente en su cuerpo.La cocción fue rápida comparada con la erosión, pero aún así, extremadamente lenta.
Sin embargo, Violeto estaba satisfecho;sabía que el resultado final sería un superhombre de rangoCapítulo 1: El Estadista En el corazón de la Gran Provincia Central, en la famosa Ciudad Imperial, se encontraba un vasto jardín resplandeciente bajo el sol matutino.
En el centro del jardín, una figura elegante se detuvo frente a una estatua de jade antiguo.
Era Ye Ziwen, con su rostro sereno y expresión concentrada.
—¿Cómo podría alguien sin linaje ni talento sobrevivir en este mundo competitivo?
—murmuró entre dientes, sus ojos brillando con determinación.
Un viento fresco soplaba, trayendo consigo el aroma de las flores.
A su alrededor, un grupo de sirvientes y jardineros trabajaban sin descanso, pero para Ye Ziwen, aquel día parecía eterno en la búsqueda de una respuesta a su pregunta.
En la lejanía, la Torre del Observatorio Imperial se destacaba contra el cielo azul.
Desde allí, los ojos de Zhang Wei, un alto funcionario de la corte imperial, se fijaron en Ye Ziwen y evaluaron sus movimientos con atención.
—Este muchacho ha despertado la curiosidad de la nobleza.
¿Podrá mantenerse al margen y prosperar?
—preguntó entre dientes, su rostro impasible.
En ese mismo instante, un sirviente corrió hacia Ye Ziwen, una expresión ansiosa en su rostro.
—Señor Ye, el Gran Señor Chen ha enviado a su escolta para que lo reciba en su residencia.
—anunció con rapidez.
Ye Ziwen asintió con calma y siguió al sirviente sin mirar atrás, dirigiéndose hacia la salida del jardín.
Mientras caminaba, sus pensamientos volaban a través de los años, recordando las dificultades que había enfrentado desde niño.
Sus padres murieron cuando era muy joven, dejándolo solo en el mundo.
Con su voluntad y astucia, se esforzó por sobrevivir, aprendiendo todo lo que podía del vasto mundo.