¡Hmph!
Xia Chachá gruñó y no retrocedió. Con un golpe, la fisura oscura se chocó con su puño.
¡Pum!
El poderoso forcejeo creó ondas de choque que expandían el aire. Xia Chachá se tambaleó ligeramente pero rápidamente se estabilizó; al estampar un pie en el cielo, apareció a la orilla de Black Legioner como una sombra maligna.
Black Legioner atacaba con furia sin parar.
Xia Chachá: ¡Jaja! Xia Chachá, sabes que no te va a ir bien si me enfrentas así...
Los dos se golpearon violentamente en el cielo. Cada vez que una onda de choque llenaba el aire, el sonido del estruendo resonaba.
Este era el único lugar tranquilo. Con la pelea entre los dos, comenzó a caos. Pero Xiao Yan, sentado frente a la gran olla con un cuerpo delgado y desaliñado, no demostró ninguna reacción...
¡Pum!
Las dos figuras se golpearon violentamente en el aire. El poder del choque destrozó el espacio formando una enorme fisura oscura de más de diez metros; ambos se separaron, esquivando.
Xia Chachá: No esperaba... que has alcanzado la Fase Medio-Santo...
Los ojos de Amaren se entrecerraron mientras retrocedía. Su escama dorada se volvió oscurecida y sus ojos fijos en el camino frente a él. Xia Chachá sonrió: "Amaren, ya sabes que eso solo es una posibilidad..."
Inmediatamente después de su risa, una voz resonó desde el espacio vacío. Al escucharla, la expresión de Amaren se volvió sombría y miró al vacío: ¡Finalmente... North Dragon Island ha aparecido!
Bajo la vigilancia de Xiao Yan, un brillo verde iluminó el espacio vacío. Luego ese brillo se expandió rápidamente, formando figuras que emergían flotando hacia el cielo con poderes imponentes.
¡Parece que llegué tarde... pero aún no perdí la oportunidad de ver el espectáculo principal!
Un anciano vestido de verde observó el caos en la Isla Dragón y sonrió: "Qian Yan".
El corazón de Xia Chachá se hundió al ver a Qian Yan. Los tres dragones habían llegado, cada uno con una fuerza formidable.
Xia Chachá: ¡Atrapa a esa niña primero! No queremos que algo cambie tarde.
Con miradas fijas y expresiones de frialdad, Xia Chachá caminó hacia Xiao Yan. Qian Yan: "Hijo, detén tu calor...".
Pero Xiao Yan, con el pelo despeinado, parecía no haber escuchado. Sus ojos llenos de venas se clavaban en la gran olla.
¡Otro buscando su muerte!
Qian Yan paró frente a Xiao Yan y dijo: "Hijo, detén tu calor...".
Xiao Yan ignoró sus palabras. Qian Yan levantó la mano y un poderoso aura de lucha emanó, directamente impactando en el cráneo de Xiao Yan.
¡Pum!
¡Boom!
En ese instante, los ojos cerrados de la niña se abrieron. Una voz fría y cargada de poder se resonó en los oídos de Qian Yan como un trueno que golpeaba su alma, dejándolo inmóvil.
¡Si hieres una sola fibra, morirás hoy!