"Entonces, déjala ir", dijo el joven Jin. La señora Jin dijo: "¿De verdad no puedo evitar que se vaya? ¿Qué me importa si se va? Solo me preocupa que, cuando todos están tranquilos, se enferme y todo lo que tenía empeore, y esta enfermedad, ya no puedo curarla". La señora Jin, con el corazón apesadumbrado, tiró la carta que tenía en la mano y se sentó en el sillón, con la espalda hacia todos, y las lágrimas corrían sin parar. En ese momento, todos habían aprendido la lección, y nadie se atrevía a acercarse a consolarla. El joven Jin se acercó y tomó la carta. En ese momento, la noticia de la fuga de la señora Cui ya había llegado, y todos corrían a ver qué estaba pasando. Nadie entendía el final de la historia, y al ver a la señora Jin llorando en el sillón, todos estaban muy preocupados. La señora Cui se había ido, y la señora Jin iba a llorar por ella, ¡qué situación tan absurda! La señora Jin se secó las lágrimas y se dio cuenta de que al volver a ver esto, no habría malentendidos. Dijo: "Ahora, como le dije antes, no puedo tener dos concubinas, ¿verdad? Con esto, podrán arreglar la situación de todos, y no me preocuparé". Dicho esto, se levantó y salió.
Al salir la señora Jin, todos en la casa comenzaron a hablar entre ellos, y todos coincidían en que la señora Cui no tenía otra opción. El joven Jin dijo: "¿Cómo puede dejar que se vaya? ¡Ha sido tratada de esta manera, y no puede simplemente irse!". La señora Jin dijo: "No puedo evitar que se vaya, ¿verdad? No importa, ya está". La señora Jin, al ver que no podía evitar que se fuera, también se derrumbó y tiró la carta que tenía en la mano, y se sentó en el sillón, con la espalda hacia todos, y las lágrimas corrían sin parar. En ese momento, todos habían aprendido la lección, y nadie se atrevía a acercarse a consolarla. El joven Jin se acercó y tomó la carta. En ese momento, la noticia de la fuga de la señora Cui ya había llegado, y todos corrían a ver qué estaba pasando. Nadie entendía el final de la historia, y al ver a la señora Jin llorando en el sillón, todos estaban muy preocupados. La señora Cui se había ido, y la señora Jin iba a llorar por ella, ¡qué situación tan absurda! La señora Jin se secó las lágrimas y se dio cuenta de que al volver a ver esto, no habría malentendidos. Dijo: "Ahora, como le dije antes, no puedo tener dos concubinas, ¿verdad? Con esto, podrán arreglar la situación de todos, y no me preocuparé". Dicho esto, se levantó y salió.
Al salir la señora Jin, todos en la casa comenzaron a hablar entre ellos, y todos coincidían en que la señora Cui no tenía otra opción. El joven Jin dijo: "¡Cómo puede dejar que se vaya! ¡Ha sido tratada de esta manera, y no puede simplemente irse!". La señora Jin dijo: "No importa, ya está". La señora Jin, al ver que no podía evitar que se fuera, también se derrumbó y tiró la carta que tenía en la mano, y se sentó en el sillón, con la espalda hacia todos, y las lágrimas corrían sin parar. En ese momento, todos habían aprendido la lección, y nadie se atrevía a acercarse a consolarla. El joven Jin se acercó y tomó la carta. En ese momento, la noticia de la fuga de la señora Cui ya había llegado, y todos corrían a ver qué estaba pasando. Nadie entendía el final de la historia, y al ver a la señora Jin llorando en el sillón, todos estaban muy preocupados. La señora Cui se había ido, y la señora Jin iba a llorar por ella, ¡qué situación tan absurda! La señora Jin se secó las lágrimas y se dio cuenta de que al volver a ver esto, no habría malentendidos. Dijo: "Ahora, como le dije antes, no puedo tener dos concubinas, ¿verdad? Con esto, podrán arreglar la situación de todos, y no me preocuparé". Dicho esto, se levantó y salió.
Al salir la señora Jin, todos en la casa comenzaron a hablar entre ellos, y todos coincidían en que la señora Cui no tenía otra opción. El joven Jin dijo: "¡Cómo puede dejar que se vaya! ¡Ha sido tratada de esta manera, y no puede simplemente irse!". La señora Jin dijo: "No importa, ya está". La señora Jin, al ver que no podía evitar que se fuera, también se derrumbó y tiró la carta que tenía en la mano, y se sentó en el sillón, con la espalda hacia todos, y las lágrimas corrían sin parar. En ese momento, todos habían aprendido la lección, y nadie se atrevía a acercarse a consolarla. El joven Jin se acercó y tomó la carta. En ese momento, la noticia de la fuga de la señora Cui ya había llegado, y todos corrían a ver qué estaba pasando. Nadie entendía el final de la historia, y al ver a la señora Jin llorando en el sillón, todos estaban muy preocupados. La señora Cui se había ido, y la señora Jin iba a llorar por ella, ¡qué situación tan absurda! La señora Jin se secó las lágrimas y se dio cuenta de que al volver a ver esto, no habría malentendidos. Dijo: "Ahora, como le dije antes, no puedo tener dos concubinas, ¿verdad? Con esto, podrán arreglar la situación de todos, y no me preocuparé". Dicho esto, se levantó y salió.
Al salir la señora Jin, todos en la casa comenzaron a hablar entre ellos, y todos coincidían en que la señora Cui no tenía otra opción. El joven Jin dijo: "¡Cómo puede dejar que se vaya! ¡Ha sido tratada de esta manera, y no puede simplemente irse!". La señora Jin dijo: "No importa, ya está". La señora Jin, al ver que no podía evitar que se fuera, también se derrumbó y tiró la carta que tenía en la mano, y se sentó en el sillón, con la espalda hacia todos, y las lágrimas corrían sin parar. En ese momento, todos habían aprendido la lección, y nadie se atrevía a acercarse a consolarla. El joven Jin se acercó y tomó la carta. En ese momento, la noticia de la fuga de la señora Cui ya había llegado, y todos corrían a ver qué estaba pasando. Nadie entendía el final de la historia, y al ver a la señora Jin llorando en el sillón, todos estaban muy preocupados. La señora Cui se había ido, y la señora Jin iba a llorar por ella, ¡qué situación tan absurda! La señora Jin se secó las lágrimas y se dio cuenta de que al volver a ver esto, no habría malentendidos. Dijo: "Ahora, como le dije antes, no puedo tener dos concubinas, ¿verdad? Con esto, podrán arreglar la situación de todos, y no me preocuparé". Dicho esto, se levantó y salió.