Cuando todos se habían ido, Xiangyun, Li, y los demás, volvieron a empezar, y Xiangyun, Li, y los demás, bebió y bebió hasta que se quedaron sin vino. Después de unas horas, Xiangyun, Li, y los demás, se fueron a casa.En la mansión de los Jia, vieron a Fangguan peinándose y recogiendo su cabello en una coleta, con algunas joyas floreadas. La joven lo observó atentamente y le pidió que cambiara su vestimenta femenina por un disfraz masculino. Luego le ordenó que se afeitara el resto del cabello para exponer su piel de color turquesa, dividiéndose en dos coletas centrales.
"Bajo el frío invierno, debes llevar un sombrero de peluche blanco y una manta de castor. En verano, puedes usar mocasines con motivos de dragones y tigres," le indicó con entusiasmo.
"Además, me gusta mucho el nombre Fangguan. Creo que es demasiado femenino. ¿Qué tal si lo cambiamos por un nombre varonil?" sugirió, mirándolo con una sonrisa. "Dejemos de llamarte Fangguan y te llamaré Xiongnu," propuso.
Fangguan pareció encantada con el cambio. "¡Así está bien! ¡Siempre he querido ser un chico!" exclamó, riendo al recordar las veces que había jugado a vestirse como un niño varón en su infancia.
"Y cuando salgas, hazme compañía y di lo mismo que con Ning'er," agregó. "Decir que eres un joven sirviente mío. Si alguien pregunta algo, no te preocupes, solo responde honestamente."
Bao Yu sonrió, apreciando la astucia de la muchacha: "Estás creciendo en ingenio y valentía. Eso es lo más importante," dijo orgulloso.
"Y si fuera tan valiente como dices, ¿por qué no saldrías a patrullar por el castillo? ¡Podríamos atrapar a unos rebeldes!" bromeó Fangguan, emocionada al imaginarse en una aventura épica.
"¡Eso sería genial! Pero por ahora, déjame hacer algo más útil para ti. Te encontraré un buen vestido y te ayudaré a practicar tus movimientos," propuso Bao Yu, sintiendo la satisfacción de ver que Fangguan crecía y se convertía en una joven fuerte.
Así, con su nuevo nombre y disfraz, Fangguan se preparó para pasar más tiempo junto a Bao Yu y disfrutar de sus aventuras imaginarias. Mientras tanto, en el hogar de los Jia, la noticia del fallecimiento de Jia Jing había provocado una gran conmoción.
Jia Zhen, al enterarse de lo sucedido, solicitó permiso y partió junto a Jia Rong para velar por las últimas voluntades de su padre. En el camino, vieron a Jia She y Jia Er corriendo hacia ellos, dispuestos a proteger a la abuela Zhen.
"Bienvenidos, hermanos," saludó Jia Zhen con una sonrisa. "Nos alegra que estén aquí para ayudarnos en este momento difícil."
Mientras tanto, en el granero de los Jia, Jia Rong se ocupaba de sus asuntos familiares y preparaba la sala para recibir a su abuela Zhen y las tías. Las mujeres, al enterarse del cambio, no dejaban de burlarse de Bao Yu por su comportamiento.
"¡Rong! ¿Por qué siempre estás con ellas? ¿Acaso te falta un hermano?" bromeó una de las tías, mientras otra le lanzaba un trapo para que se limpiara la cara.
Jia Rong sonrió, ignorando los comentarios: "¿Qué más da? Al menos no me consideran un niño pequeño."
Mientras tanto, en el templo de hierro, Jia Zhen y Jia Rong se postraron ante el ataúd de su padre, luchando entre el dolor y la gratitud. El rey había otorgado una gracia especial para enterrar a Jia Jing con todos los honores debido a sus antepasados.
El resto del capítulo describía cómo el funeral se preparaba en todas partes, mientras Bao Yu, ahora más responsable, se ocupaba de gestionar las tareas diarias junto con otros administradores. La trama avanzaba hacia la reconciliación y el crecimiento de Fangguan, mientras que Jia Zhen y sus hermanos se preparaban para velar por su padre en los últimos momentos.
"Espero que todo salga bien y podamos rendir homenaje a nuestro querido abuelo," pensó Bao Yu, sintiendo una mezcla de tristeza y orgullo. Mientras la noche caía sobre el granero, se prometió ayudar a sus amados para superar este momento difícil.
"Y en la próxima historia, veremos cómo continúa esta emocionante aventura," concluyó Bao Yu, imaginando los próximos capítulos con un ligero sonrisa.