—De acuerdo, pero… necesito un minuto para recuperar mis fuerzas.
Svin asintió y entró en la lucha sin más explicaciones. Mientras escuchaba los golpes, Clayne vio a Old Neil sacar una pequeña placa metálica del bolsillo oculto de su ropa interior, que parecía un pañuelo para bebé.
—Un hechizo de sueño, el conjuro se dice en el idioma antiguo de Hímesis 'Noche'. Una vez que lo digas, infúndete con tu esencia y lánzalo a la víctima en tres segundos.
Clayne asintió y tomó la placa. Estaba emocionado por el poder mágico.
—De acuerdo —dijo Clayne, ajustándose su pistola y varita.
Los dos se acercaron al barco y subieron por una escala de escaleras. La barcaza era antigua; tenía chimeneas modernas pero mantenía las antiguas velas y un cascarón de metal parcialmente estructurado.
Tras el ruido ensordecedor, Clayne se preparó para entrar en la cabina, cuando una fuerte caída atrajo su atención. Un ser con arrugas apareció desde un costado roto, cayendo al borde del barco.
Clayne no reparó en las heridas, sino que enfocó su mirada en el monstruo corriendo hacia la brecha.
El monstruo era alto, más de 1.80 metros, con una camisa y pantalones desgastados. Tenía escamas verdes en su piel desnuda y membranas entre sus dedos. Su cara tenía arrugas y daba la impresión de ser humano. Líquido viscoso fluía de las escamas.
Svin le propinó un golpe, derribándolo, pero el monstruo continuó corriendo. Svin luchaba con esfuerzo, su fuerza muscular parecía insuficiente para romper sus escamas.
Clayne vio a Old Neil lanzar el hechizo de sueño y luego disparar, mientras se movía por la barcaza. El monstruo cayó en un estado semidormido.
Con un último esfuerzo, Svin logró derribar al monstruo con una patada que lo dejó ensangrentado y descompuesto. Clayne, al verlo, comprendió lo que "la ira" significaba para el Corazón Mecánico. Old Neil parecía haber envejecido drásticamente.
—Conozco a este castigador —dijo Old Neil, tomando aire—, ha seguido a Svin durante más de veinte años, liberando criaturas del Tassok y capturando villanos…
Clayne notó la ironía en las palabras de Old Neil. Un "guardián" que había demostrado su valentía y tenido muchos logros ahora se había convertido en una amenaza.
Este no era un caso aislado, sino una triste realidad para muchos vigilantes, castigadores e incluso miembros del Corazón Mecánico.