En las vecindades de los dos provincios, durante más de una década, el militar local se había ocupado con atención en mantener la paz y la estabilidad, sin que surgieran incidentes. Los negocios por agua y tierra no habían sido interrumpidos ni afectados por bandoleros o guerras, manteniéndose siempre en orden. La gente vivía en tranquilidad.
El día más animado del año en ese pequeño pueblo era el Día de los Dinteles Rojos, la Festa de Medio Otoño y las fiestas de Año Nuevo. Cincuenta o sesenta años atrás, estas fechas habían sido motivo de gran alegría para toda la población, y hasta ahora seguían siendo celebradas con el mismo entusiasmo.
El Día de los Dinteles Rojos, todas las mujeres y niños del lugar vestían ropa nueva. En su frente se dibujaba un dragón con tinta de araucaria, usando alcohol de araucaria. Casi a la una de la tarde, después de comer, los residentes de la ciudad cerraban sus puertas y salían al río para ver las carreras de barcos. Si conocían a alguien en el muelle de la aduana, podían mirar desde allí; si no, se detenían junto a la aduana o en los muelles, observando. Las embarcaciones con remos partían del río Largo, donde un punto marcado era el lugar de partida, y la aduana el final. Se competía para ver quién llegaba primero. Los oficiales, funcionarios y personas de importancia local se reunían en la aduana para observar.
Cada barco estaba dividido en grupos y ayudantes; cada uno tenía un capitán, un tamborilero y un tambaleador. Catorce a veinte remos estaban preparados bajo los mandos del capitán. Cuando el tambor sonaba con ritmo, los remos se movían con precisión. Los cabezas de barco, con una bufanda roja en la cabeza, agitaban dos pequeños banderines mientras controlaban la dirección del barco. Los tambores y las campanas estaban en el centro del barco, batidos con ritmo para coordinar los movimientos de los remos.
Cada barco que se adelantaba a los demás podía recibir un premio: un rojo o una pequeña placa de plata colgada del capó. Los soldados que apoyaban la celebración solían lanzar mil disparos de dinamita en el agua para celebrar las victorias.