¡Qué locura de escribir! ¿Quién es el necio que arruina el pensamiento del sur?
No lamento mi falta de sabiduría, pero hago críticas falsas en contra de otros.
Luego subió a ver a la abuela Jia y luego a Lady Wang. No esperó a que su prima Xifang se enfermara; ya estaba preparando a los médicos para que vino a tratarla.
Lady Wang y Xifang se asustaron al saber que Xifang estaba mal, enviaron gente a buscar ayuda médica. El doctor dijo: "Lady Wang y Lady Jia, deseen, el enojo de su hija es una señal de que está enamorada". Al escuchar esto, las dos se echaron a temblar y preguntaron: "¿Está bien? ¿No será nada serio? El doctor dijo: "El mal no es grave, pero debe evitar todo lo que le pique. Debe preparar huevos de carpa y col". Lady Wang y Xifang corrieron a encargarse de todo.
Jia Rán, solamente alejado de Xi Feng, se encontró dormir dos noches en su cuarto, lo que era una pesadilla. Decidió echar a los muchachos bonitos para calentar la cama, pero sin querer, el cocinero "Duhu", conocido por ser un borracho sin importancia, se ofreció voluntario. Rán Jia, a pesar de que era una persona ligera y no le importaba nada, estaba enamorado de "Du Nv" (la mujer de Duhu). Durante días, intentó acercarse a Du Nv pero ella siempre lo rechazaba, hasta que Rán Jia se mudó al otro cuarto. Rán Jia pensó: "¡Ahora ya no me puede ver! ¡Puedo hacer lo que quiera!". Pero cuando estaba por llegar a la puerta del dormitorio de Du Nv, ésta gritó y le dijo: "¿Qué estás haciendo? No puedes entrar así". Con este incidente, Rán Jia fue a buscar a Ping'er, quien dijo: "¡Este es un gran regalo para mí! ¿Cómo voy a agradecerte?" Rán Jia, al verla, corrió hacia ella y le dijo "¡Amor mío!" mientras la abrazaba. Ping'er, viendo que estaba molesta, se apartó y tomó el pelo que había recogido y le dijo: "Si guardas esto bien, no me obligarás a contar esto". Rán Jia rió y dijo: "¡Guarda este peligroso objeto! ¿Qué voy a hacer contigo si te lo entrego?"
Mientras decía estas palabras, se la metió en el calzado. Ping'er le contestó con dureza: "¡Bastardo sin corazón! ¡Te rajo la ropa y te haces el tonto!". Bao Rán la abrazó desesperado y dijo: "Eres una mujer astuta, me estás poniendo a prueba". Ping'er rió y se escapó.
Mientras tanto, Xi Feng entró en el patio y preguntó a Ping'er: "¿Por qué estás en el jardín hablando sola? ¿No puedes hablar dentro de la casa?" Bao Rán, viéndola entrar, le dijo: "¡Dale un buen mordisco al perro!". Ping'er fingió no verlo y rió. Xi Feng se dio cuenta y gritó: "¡Ping'er! ¡Te estoy hablando! ¿Qué haces? ¿Eres una loca o qué?". Bao Rán, viéndola entrar, intentó escapar pero Xi Feng le siguió. Bao Rán se asustó y dijo: "¿Acaso me quieres devorar?" Xi Feng rió y dijo: "¡Qué cosas dices! Si te haces el tonto, yo no puedo ser sincera". Sin más, las dos fueron a la habitación principal a hablar de asuntos importantes.
Por fin, Bao Rán confesó sus preocupaciones a Xi Feng. Las dos, que se llevaban bien, decidieron discutir en privado para resolver el conflicto. A medida que la historia avanzaba, los temas más complicados comenzaron a surgir y quedaron para hablar en la próxima entrega.
Esas cosas suelen causar que las jóvenes lloren, mientras las esposas siempre están tristes.