Jia Baochai reflexionó sobre sus palabras y decidió cambiar de tema: "Te he oído decir cosas hermosas". Jia Huan respondió: "Esas son simplemente opiniones personales. Lo importante es la verdadera sabiduría que se adquiere a través del estudio".
Jia Baochai sintió un nudo en la garganta y decidió cambiar de tema: "Tu reputación es merecida, pero no puedes compararte conmigo". Jia Huan respondió: "Eso es humildad. Tú eres como un diamante sin pulir, mientras que yo soy como una joya brillante".
Al final, Jia Baochai se sintió frustrado y cambió de tema: "Vamos a cenar juntos".Ese día, Jia Baoyu cumplió la orden y se dirigió adelante. Las demás personas del clan lo acompañaron para presentarse ante Lady Wang. Al ver que Madame Zhen estaba sentada en el lugar principal, Jia Baoyu primero saludó cortésmente a Lady Wang, seguido por Jia Huan y Jia Lan quien también le dieron los saludos respectivos. Zhen Baoyu también saludó a Lady Wang. Las dos madres e hijos se reconocieron mutuamente. Aunque Jia Baoyu había contraído matrimonio, Madame Zhen era ya muy mayor, además de ser una vecina antigua. Al ver que el aspecto y el cuerpo de Jia Baoyu eran casi idénticos al de su hijo, no pudo evitar mostrarse cariñosa con él. Lady Wang, por supuesto, también se acercó a Zhen Baoyu, preguntándole sobre todos los detalles. Sentía que este era un poco más maduro que el suyo propio. Mientras tanto, al ver a Jia Lan, se le hizo notar que era especialmente fresco y sobresaliente, aunque no parecía tan similar como sus dobles Jia Baoyu. Solo Jia Huan, con su apariencia bruta, dio una sensación de preferencia especial. Todos, al ver a los dos Jia Baoyu aquí, vinieron a examinarlos y dijeron: "¡Es realmente increíble! Aunque los nombres son iguales, ¿cómo es que sus caras y cuerpos también son idénticos? Gracias a que mi Jia Baoyu está de luto, si se hubieran vestido igual, no se habrían podido distinguir fácilmente". Entre ellos, Zijuan, al recordar a Lin Daiyu, pensó: "¡Es una pena que Lin Daiyu haya muerto! Si no muriera, tal vez podría casar a este Zhen Baoyu con ella. Es probable que también esté de acuerdo". Al pensar en esto, escucharon a Madame Zhen decir: "Hace poco oí hablar de mi esposo sobre el hecho de que Jia Baoyu es ya mayor, y pidió que nuestro padre se hiciera cargo de una posible boda por él". Lady Wang, que amaba tanto a Jia Baoyu, respondió sin pensarlo dos veces: "Yo también quiero proponer su casamiento con tu hijo. Tengo cuatro hijas, las otras tres ya no están, pues han fallecido o se han casado. Solo la hermana de mi primo mayor queda, pero es demasiado joven para el matrimonio. ¡Pero las dos primas de mi esposa tienen una apariencia encantadora y talentosa! La segunda se ha comprometido a otra persona, mientras que la tercera podría ser una buena pareja para tu hijo. Mañana haré una presentación formal. Sin embargo, su familia actual no está en buen estado económico". Madame Zhen respondió: "¡Eso es hablar de cosas irrelevantes! ¿Qué nos queda ahora? Tal vez nadie quiera casarse con nosotros por la pobreza". Lady Wang contestó: "Nuestro clan pronto recuperará el honor, y en el futuro será aún más prospero que antes". Madame Zhen sonrió y dijo: "¡Deseo que así sea! ¡En ese caso, te rogaría que me apoyes!". Al escuchar hablar de la boda, Zhen Baoyu se despidió y salió. Jia Baoyu y los demás solo pudieron acompañarlo hasta el estudio donde Jia Zhen ya esperaba. Allí charlaron un rato más antes de que Zhen Baoyu se retirara.
Mientras tanto, Jia Baoyu, desde que vio a Zhen Baoyu en persona, había estado ansioso por encontrar una comprensión mutua, pero al final, la conversación fue fría y distante. Regresó a su habitación, donde no hablaba ni reía; solo se quedaba pensativo. Su tia, Baochai, preguntó: "¿Es que Zhen Baoyu realmente es como tú en apariencia?" Jia Baoyu respondió: "Sus facciones son similares, pero cuando charlamos no puedo evitar pensar que es un simple personaje del mundo material". Baochai replicó: "No seas injusto con él. ¿Cómo puedes saber si realmente es un personaje del mundo material solo por lo que ha dicho?”. Jia Baoyu contestó: “Habló todo el día y no se centró en nada profundo, solo hablaba de literatura y economía, y de lealtad y honradez. Es alguien como esos personajes de la sociedad". Baochai, al ver que Jia Baoyu estaba hundido, dijo: "Realmente has sido un bromista, ¿es que el luto no te ha afectado?”. Mientras tanto, Jia Huan, al ver a su hermano, empezó a mostrarse más animado.
Jia Zhen, después de recibir la visita, llamó a Jia Zheng para informarle sobre lo ocurrido. Al escuchar esto, Jia Zheng se llenó de esperanza y solicitó la presencia del monje. El monje entró sin hacer una reverencia ni decir nada. Se dirigió directamente hacia el lecho de Jia Baoyu. Baochai se apartó a un lado, mientras que Xi Ren, al ver a Lady Wang allí, no osó moverse. El monje dijo: "¡Amables donantes! ¡Vengo para devolverle su preciado tesoro!" Señalando el jade con una mano y dijo: "Dame dinero rápido y podré ayudarlo". Lady Wang y las demás estaban sorprendidas, pero no lo dudaron al escuchar sus palabras. Dijeron: "¡Si se puede salvar a Baoyu, daremos todo nuestro oro!". El monje sonrió y extendió la mano hacia el jade. Jia Baoyu, que había estado durmiendo profundamente, abrió los ojos lentamente, exclamando: "¡Oh! ¡Ya lo veo de nuevo!" Todos presentes comenzaron a rezar mientras Baochai olvidó el monje y le prestaba atención. Jia Huan se acercó para ver con curiosidad cómo iba todo.