El monje no dijo nada, pero corrió hacia Jia Huan y lo arrastró junto con él. Jia Huan, asustado, corrió a informar a su padre. Jia Zheng escuchó esta noticia con gran alivio e inmediatamente se acercó para saludar al monje. El monje respondió con una reverencia y se sentó. Jia Huan pensaba: "¡No me importa si se va ahora!". Jia Zheng, mientras miraba al monje, notó que era diferente del anterior, así que preguntó: "¿De qué lugar eres, maestro? ¿Cuál es tu nombre y de dónde obtuviste el jade?" El monje sonrió débilmente y dijo: "No lo sé, solo necesito un millón de taels para poder irme". Jia Zheng, al ver que el monje era rudeza, no quiso ofenderlo y contestó: "Tienes razón".
El monje tomó el jade y se dirigió hacia el lecho de Jia Baoyu. Este lo vio y se sentía mejor. Jia Baoyu, al ver a su padre, intentó levantarse, pero estaba débil debido a la enfermedad. Su madre le impidió moverse y dijo: "¡No te muevas!”. Jia Baoyu, que había recuperado algo de fuerza, le mostró el jade a Jia Zheng, quien apenas lo vio e inmediatamente se dio cuenta de su importancia. Sin embargo, no quiso mirarlo detenidamente y dijo: "¡Baoyu ha mejorado! ¿Qué hacer con el dinero?" Lady Wang respondió: "Lo que necesites para curar a Baoyu". Jia Baoyu contestó: "Tal vez este monje no venga por dinero”. Jia Zheng asintió, pensando en lo raro de la situación.
Jia Zheng se dirigió al interior y regresó con el monje, quien ya estaba impaciente. El monje le dijo a Jia Zheng: "¡Pronto! ¡Necesito un millón de taels para poder irme!" Jia Zheng entró nuevamente y esta vez se acercó a la cama de Jia Baoyu. Al verlo, Jia Baoyu intentó sentarse y dijo: “¿Dónde está?”. El monje le entregó el jade que tomó del interior. Jia Baoyu lo sostuvo con fuerza al principio, pero poco a poco se acercó más para examinarlo. Exclamó: "¡Oh! ¡Cuánto tiempo sin verte!". Todos presentes comenzaron a rezar y Baochai olvidó el monje. Jia Huan también vino a ver y vio que Jia Baoyu había vuelto en sí, lo cual le dio alegría pero al mismo tiempo se retiró rápidamente.
El monje no dijo nada más, corrió hacia Jia Huan y lo arrastró nuevamente. Jia Huan, al principio asustado, finalmente se unió a ellos. Jia Zheng, con dudas, preguntó: "¿Por qué te vas tan pronto?" Jia Zheng, al ver al monje, no parecía ser el mismo que antes y le preguntó: "¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu nombre? ¿Cómo obtuviste el jade y cómo curaste a Baoyu?" El monje sonrió débilmente y dijo: “No lo sé, solo necesito un millón de taels para irme". Jia Zheng, al ver que el monje era rudeza, no quiso ofenderlo y contestó: "Tienes razón".
Jia Zheng entró en su habitación y regresó después de charlar con Lady Wang. Entró cerca del lecho de Jia Baoyu y vio a Jia Baoyu sentándose. Al verlo, Jia Baoyu dijo: “¡Padre!”. Jia Zhen se acercó y al ver que su hijo estaba mejor, intentó levantarse, pero era demasiado débil. Su madre le impidió moverse y dijo: "¡No te muevas!". Jia Zheng observó el jade con atención e inmediatamente notó algo raro en la situación. Se acercó a Lady Wang y le preguntó: “¡Baoyu ha mejorado! ¿Qué hacer con el dinero?”. Lady Wang respondió: "Toma todo lo que tengamos". Jia Baoyu, al ver el jade, expresó su preocupación: "Tal vez este monje no venga por dinero". Jia Zheng asintió, pensando en lo raro de la situación.
Jia Zheng se dirigió a las habitaciones internas para hablar con Lady Wang. Mientras tanto, al ver que el monje se iba, Jia Huan intentó correr hacia él pero fue detenido por Baochai y sus sirvientas. El monje, al ver esto, se alejó rápidamente. Sin saber si estaba vivo o muerto, la próxima historia será...