Jia Shu respondió: "No tengo compromiso ni nada que me impida estar contigo. Ya te lo dije anteriormente, no tiene por qué ser una mentira".
Feng Xi se puso un poco nerviosa y cruzó las piernas. Su cara mostraba cierta timidez mientras jugueteaba con la servilleta. Pasados unos momentos, dijo: "Preguntar no es un crimen".
Jia Shu respondió: "Puede que no te haga daño preguntar, pero ¿por qué me sigues insistiendo en esto? ¡Es algo raro!"
Feng Xi asintió y sonrió. Jia Shu le dijo: "Si quieres pedirme algo, puedes hacerlo".
"Ya sé quiénes están en tu casa", respondió Feng Xi. "No necesitas preguntar nada". "Pero quiero que me ayudes con una cosa", añadió Jia Shu.
Feng Xi asintió y dijo: "Mamá me pidió que te lo dijera, ¿de acuerdo? Queremos que vayas a cantar en la taberna de bailes".
"Es un lugar muy… especial. No es tan fácil", dijo Jia Shu. "¿Cuánto dinero necesitas?"
Feng Xi sonrió y sacó una nota de diez yéndosela.
Jia Shu tomó la nota, se puso serio y le agradeció: "Gracias". "No puedo permitir que hagas eso", añadió. "¡Esto es un trabajo muy duro!" Feng Xi asintió con entusiasmo.
"Entonces, ¿tú quieres que te ayude a ir a la escuela?", preguntó Jia Shu.
Feng Xi se quedó muda y luego respondió: "Eso sería increíble. Si pudieras ayudarme, no sabría cómo agradecértelo".
Jia Shu le aseguró que haría todo lo posible para ayudarla. Esa noche, mientras caminaban por el parque, Jia Shu le propuso que se fuera a la escuela y Feng Xi se emocionó al pensar en su futuro.
"¡Si pudieras ayudarme! ¡Te lo agradecería toda mi vida!" exclamó Feng Xi. Se inclinó y luego corrió sin detenerse.
Jia Shu quedó perplejo, preguntándose por qué ella había huido. La respuesta vendría en la próxima escena.